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OPINION
Deval Patrick, ¿el triunfo de la esperanza? [Primera parte]
Gilberto de la Rosa
Analista político de Notilatino.com.
27 de noviembre del 2006
La vida económico-social de los pueblos puede adquirir tintes desarrollistas o hundirse en el estancamiento o atraso social, dependiendo de la voluntad política de sus dirigentes y hacia dónde éstos encaucen los recursos puestos en sus manos para su administración.
Hay veces en las que esa voluntad política tiende a concebir planes, proyectos y acciones encaminadas a dar respuestas a los grandes problemas y necesidades sentidas por la comunidad, en cuyo caso regularmente los recursos disponibles son administrados con pulcritud y transparencia, teniendo como finalidad esencial el bien común; pero hay otras veces en las que la voluntad política, traicionando la misión puesta a su cargo, se desvía hacia metas y objetivos que riñen o entran en contradicción con el interés comunitario, concentrando sus preferencias en la reproducción del capital de los sectores privilegiados de la sociedad, lo que indudablemente aumenta en gran medida la brecha que separa a ricos y pobres; en vez de la pulcritud y la transparencia en el manejo de los recursos, la corrupción y los negocios turbios suelen ser los elementos característicos; mientras que los problemas y necesidades prioritarias que es necesario resolver o satisfacer en beneficio de la comunidad, son relegados a un segundo plano o reciben algún tipo de respuesta matizada por la timidez y la superficialidad. Lo sintomático es que todo esto se esparce en un régimen democrático, en el que se supone debe imperar el imperio de la ley y la justicia social.
En el segundo caso, los grupos enquistados en el poder se valen de todos los medios habidos y por haber para poner en juego los mecanismos y resortes que ese poder le proporciona para mantener su hegemonía por tiempo indeterminado, lo que conduce a la población a vivir en un estado de incertidumbre, pesimismo y desesperanza en cuanto a la consecución de un mejor porvenir. La prolongación y profundización de situaciones sociales como la descrita, ha sido una de las detonantes de grandes crisis y explosiones sociales a través de nuestra historia.
Ante la impotencia [aparente o no] de la población frente a un liderazgo incapaz de traducir en realidades sus expectativas y ante un futuro que le parece incierto, la comunidad y sus sectores representativos y auténticos siempre encuentra en el momento quizás menos esperado, a costa del peso prolongado de la situación deprimente y agobiante, alternativas que le permiten vislumbrar un cambio de rumbo y un porvenir esperanzador, hacia lo que vuelcan sus fuerzas y energías, pues como reza el refrán popular:”No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante”.
Los hechos históricos han demostrado que en las sociedades siempre suceden momentos coyunturales de los cuales emergen líderes auténticos y carismáticos con una clara concepción y visión genuina del desarrollo humano; con aptitudes y decisión para interpretar el sentir comunitario y realizar los planes, proyectos y acciones demandadas por la comunidad.
El contenido de este preámbulo constituye el retrato de naciones y estados, en los que sus ciudadanos han dado un giro a su historia, generando cambios de significación en el liderazgo y en la conducción de los asuntos públicos, induciendo la reorientación del gasto público, para dar prioridad al gasto social en salud, educación, vivienda, empleo, desarrollo humano y obras de infraestructura; para lo cual han encuadrado sus acciones en los mecanismos y métodos que ofrece el sistema democrático para que el pueblo haga sentir su voz y proclamar” Juntos pudimos”.
Lo acontecido en el Estado de Massachusetts en las pasadas elecciones de medio término encaja perfectamente en las realidades económicas, políticas y sociales, a que hemos hecho referencia.
Los pronósticos de las encuestas que daban como favorito al candidato demócrata a la Gobernación del Estado Bahía, Deval Patrick, sobre su oponente republicana, la Vice-gobernadora Kerry Healey, con un porcentaje entre el 52 y el 54% de las preferencias electorales; y a esta última con un porcentaje entre el 25 y el 30%, fueron superados con la enorme afluencia de votantes a las urnas, resultando la candidatura demócrata ganadora con un promedio de 3 a 1; lo que denota la aplastante derrota sufrida por el Partido Republicano de Bush, lo que también ocurrió en otros estados y a nivel nacional.
Hubo barrios de Boston, en los que Deval Patrick ganó con el 80% de los votos. En la ciudad de Lawrence , de las 11,717 personas que ejercieron el derecho al voto, equivalente al 35% de los inscritos para votar, el 68% [7,843 votos] lo hizo a favor de Deval Patrick; mientras que la Vicegobernadora Kerry Healey obtuvo el 25.09%, es decir, que 2,865 personas votaron por ella. Los restantes votos fueron computados a Christy Mihos [555] y a Grace Ross [131].
La hazaña de Deval Patrick puso término a 16 años de gobierno republicano ininterrumpidos en el Estado de Massachusetts, volviendo nuevamente el Partido Demócrata al gobierno estatal.
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