Nuevo 'hombre fuerte' del Pentágono admite guerra en Irak se está perdiendo
6 de diciembre del 2006
Terra Actualidad - AFP

Washington, D.C.- El candidato a suceder a Donald Rumsfeld como secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, admitió el martes que su país no está ganando la guerra en Irak y abogó por entablar una comunicación con Irán y Siria. La Comisión de las Fuerzas Armadas del Senado aprobó por unanimidad su candidatura.

Ésta debe ser ahora confirmada por la Cámara alta del Congreso estadounidense, que votará sobre el asunto esta misma semana. Gates, en la audiencia ante la citada comisión previa a su confirmación, mostró un delicado equilibrio al evitar un discurso tranquilizador sobre Irak, a la vez que advirtió sobre las consecuencias de una retirada que dejaría al país en el caos y desencadenaría un conflicto regional.

Consideró que EEUU no está ganando la guerra, pero también se manifestó de acuerdo, 'por el momento', con el panorama descrito recientemente por el jefe del Estado Mayor Conjunto, Peter Pace: 'No estamos ganando, pero tampoco estamos perdiendo'.

Y a continuación manifestó su inquietud por el riesgo de un 'conflicto regional' que implique a Irán, Siria y Turquía, en caso de un caos en Irak. Gates estimó que 'la presencia de fuerzas estadounidenses es vista como una provocación por aquellos que están implicados' en la violencia, a la cual rehusó a calificar como una guerra civil.

No obstante, se mostró opuesto a atacar Irán, excepto como 'último recurso absoluto', y dijo que no apoyaría ningún ataque contra Siria. También estimó útil abrir canales de comunicación directa con estos países, aunque se mostró escéptico de que Teherán acepte una mesa del diálogo.

En la audiencia, que ocurrió en la víspera de la esperada publicación de las recomendaciones del Grupo de Estudio sobre Irak -copresidido por el ex secretario de Estado James Baker-, Gates indicó que está abierto a considerar 'ideas alternativas sobre las próximas tácticas y estrategias en Irak'. No obstante, subrayó que la decisión de una futura estrategia depende del presidente George W. Bush, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Bush nominó a Gates como próximo jefe del Pentágono el 8 de noviembre, al día siguiente de la derrota de su Partido Republicano en las elecciones legislativas. Gates, quien fue director de la CIA desde 1991 hasta 1993, durante la presidencia de George Bush padre (1989-1993), se distanció del gobierno de Bush hijo en varios aspectos.

Se negó a calificar a Irak como un 'frente de la guerra contra el terrorismo', uno de los dogmas del gobierno de Bush. También estimó que el jefe de la red terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden, era una amenaza más grave para Estados Unidos que el ex presidente iraquí Sadam Hussein.

Pero sí se alineó a una postura central del gobierno de Bush: es peligroso fijar un calendario de retirada de las tropas, dado que esto le permitiría a los insurgentes calcular con exactitud el tiempo que les resta para resistir a los militares estadounidenses.

Por otro lado, estimó que Estados Unidos debería mantener durante 'mucho tiempo' una presencia militar en Irak, aunque los efectivos sean 'drásticamente inferiores' a los que están desplegados hoy en día (unos 140.000).

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