Comisión bipartidista propone salida de Irak para principios del 2008
7 de diciembre del 2006
La Nueva España
Washington.- No hubo sorpresas. La comisión Baker-Hamilton ha recomendado una salida gradual de las tropas de EE UU de Irak, aunque sin fijar un calendario. Lo más parecido a un plazo que se recoge en el informe que ayer entregaron los comisionados al presidente Bush es el deseo de que la retirada de las tropas esté completada en el primer trimestre de 2008. La comisión ha recomendado igualmente que se abran conversaciones diplomáticas con Siria e Irán, algo que la Casa Blanca rechaza, como se encargó de recordar ayer. Los analistas dudan de la viabilidad de muchas de las propuestas y de la voluntad de Bush de aplicarlas.
Retirar gradualmente las tropas de combate desplegadas en Irak -unos 150.000 efectivos- y establecer un diálogo constructivo con Siria e Irán son, como se preveía, las principales recomendaciones de la comisión bipartidista conocida como Grupo de Estudio sobre Irak, hechas públicas ayer tras ser entregadas al presidente Bush. El grupo considera que la situación en el país árabe «es grave y se deteriora», pero no establece un calendario para la retirada, aunque considera que debería estar completada a fines del primer trimestre de 2008.
La comisión, encabezada por el ex secretario de Estado James Baker y el ex congresista demócrata Lee Hamilton, pide «nuevos esfuerzos políticos y diplomáticos, más intensificados, en Irak y la región, y un cambio en la misión básica de las fuerzas estadounidenses en Irak que permita que EE UU pueda comenzar a sacar a sus fuerzas de combate de Irak de manera responsable».
«Para el primer trimestre de 2008, siempre y cuando no se produzcan situaciones inesperadas en lo que respecta a la seguridad sobre el terreno, todas las brigadas de combate que no sean necesarias para tareas de protección podrían haber salido de Irak», explica.
El informe recomienda el comienzo de un diálogo «constructivo» entre EE UU y los vecinos de Irak -Siria e Irán-, dentro de una intensificación de los esfuerzos diplomáticos para resolver el problema de la violencia en el país árabe. Estos esfuerzos deben incluir, asimismo, una nueva iniciativa para resolver el conflicto árabe-israelí.
Confiar en Bagdad
El gobierno iraquí, continúa el documento, debe adoptar medidas que demuestren que se puede confiar en él, por lo que Washington tiene que evitar «compromisos sin fecha de caducidad» sobre la permanencia de sus tropas.
La comisión llama al Gobierno a tomar medidas cuanto antes, ya que si el deterioro de la situación en el país árabe continúa, advierte, Irak se «deslizará hacia un caos que podría precipitar el derrumbamiento del Gobierno iraquí y una catástrofe humanitaria».
En ese caso, explica, «los países vecinos podrían intervenir» y como resultado «la posición de Estados Unidos en el mundo podría verse menoscabada. Los estadounidenses podrían verse más divididos».
Tras la reunión con los diez miembros de la comisión Baker-Hamilton, Bush reconoció que la evaluación que ofrece «es muy dura». «Tomaremos con igual seriedad cada una de las propuestas y actuaremos de manera oportuna», dijo el presidente, quien añadió que «el país está cansado de posturas puramente políticas».
Aunque Bush ha prometido estudiar atentamente cada propuesta, ya había dejado claro previamente su rechazo a entablar un diálogo con Siria o Irán, lo que, según él, sólo serviría para premiar el «mal comportamiento» de países díscolos.
El informe presentado ayer es paralelo a otra evaluación que ha ordenado Bush a los departamentos de su Gobierno y que coordina el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Una vez recibidas las conclusiones de ambos estudios, Bush decidirá, en cuestión de semanas, qué correcciones aplica a su estrategia en Irak.
Tras conocer el informe, los legisladores demócratas instaron a Bush a que siga sus recomendaciones, lo que también hicieron, con matices, los republicanos.
REFERENCIA: http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1481&pIdSeccion=44&pIdNoticia=470872
|