OPINION

Deval Patrick, ¿el triunfo de la esperanza? [Tercera parte]
Gilberto de la Rosa
Analista político de Notilatino.com
13 de diciembre del 2006

 Siguiendo la secuencia temática de nuestra segunda opinión, debemos decir que según cálculos realizados por un prestigioso rotativo que se edita en Boston, en la campaña electoral se gastaron más de 42.8 millones de dólares [cortado al 31 de octubre], de los cuales hubo tres candidatos que desembolsaron aproximadamente 23 millones de su fortuna.

Hay que resaltar que solamente Chris Gabrieli gastó 10.6 millones en las primarias del Partido Demócrata, de los cuales aportó 10.1 de su fortuna; aún así fue derrotado por Deval Patrick.

Es notorio el hecho de que en todo el proceso, incluyendo las primarias, el candidato demócrata gastó 8.2 millones, de los cuales obtuvo por concepto de donaciones 8.2 millones, aportando de sus recursos 348,000 dólares; mientras que Healey gastó unos 16 millones, de los cuales gastó 9.4 millones de su fortuna personal. Fue una especie de guerra de millones, sin precedentes, para intentar derrotar a Patrick; sin embargo las cifras oficiales dieron el 56% de los votos al demócrata Deval patrick, mientras que Kerry Healey obtuvo el 35%, Grace Ross el 2% y Christy Mihos el 7%, es decir, que el candidato que menos gastó resultó triunfante, lo que puede interpretarse en el sentido de que cuando un pueblo decide cambiar de rumbo mediante el sistema democrático, poco importan los millones de dólares y otros recursos que sean utilizados por los apegados al status quo para evitar ese cambio.

En la derrota de Healey, la campaña de maledicencia para tratar de cerrar el paso a la candidatura demócrata [Patrick/Murray], parece ser que no fue el factor determinante; actitud que fue más bien la expresión del estado de desesperación que se había apoderado de ella y de su partido, al darse cuenta que se encontraba en el umbral del fin de 16 años de gobernación republicana.

Su rígida posición anti-inmigrante y el peso que arrastraba de una gobernación, de la cual ella era co-responsable, cuyas ejecutorias dejaban mucho que desear en cuanto a enfrentar los problemas del Estado y sus segmentos sociales de mayores carencias y deterioro en sus condiciones de vida; contribuyó a que el pueblo optara por el cambio, pero aún más, los desaciertos en que ha incurrido el gobierno del Partido Republicano a nivel nacional e internacional [caso de la guerra de Iraq] parecen ser los elementos de mayor influencia en la derrota de la candidata republicana, pues el pueblo norteamericano ha quedado defraudado y frustrado con el estado de deterioro en que ha caído el país en los últimos seis años.

Ese deterioro es descrito en un artículo publicado por José Arsenio Torres en la edición del 12 de septiembre del 2006 del periódico puertorriqueño "El Vocero", al afirmar que:"La repulsa del pueblo norteamericano contra Bush tiene una base de convencimiento que es dramática, cuando compara su vida en la era de Bill Clinton, de 1992 al 2000. La economía creció por todo lo alto.  El presupuesto nacional se balanceó, dejando un sobrante de billones. La deuda nacional fue rebajada a un mínimo. Dos millones y medio de empleo creados. Buenas relaciones de respeto y admiración hacia los Estados Unidos en todo el mundo. El proceso de paz en el Oriente Medio adelantado [...].  Irlanda del Norte pacificada [...]. Las clases medias y pobres participando más en el crecimiento económico de la nación...".

Asimismo "...los préstamos estudiantiles se han encarecidos, las becas para el colegio se han vuelto más escasas [...], los salarios mínimos son la vergüenza nacional, y los empleos que se crean son de servicios [...], sin beneficios marginales, ni planes de salud".

Es evidente que una candidatura sustentada por un partido político, cuyo gobierno tenga un desempeño muy por debajo de las expectativas del pueblo, resulta poco digerible para los votantes y de por sí la problemática social se vuelca contra ella, favoreciendo la candidatura del partido contrario [electoralmente hablando]; tal como ocurrió con la candidatura Patrick/Murray y el Partido Demócrata, que sacaron capital político del bajo desempeño del gobierno del Partido Republicano.