OPINION

La derrota
Luis Miguel Martínez Anzures
21 de Diciembre del 2006

La política internacional de un imperio que ha usado como eslogan el combate a los “peligros para la humanidad” está acabando en un vergonzoso fracaso. El atentado del once de septiembre se convirtió en la plataforma de despegue del terrorismo bélico y financiero de los Estados Unidos contra el mundo, catapultando la invasión a Irak, al tiempo de condenar a su dirigente por delitos imaginarios. De manera indirecta pero infalible se coartó la incipiente libertad de la ciudadanía norteamericana.

Incluso el gran maestro del fiasco político, Henry Kissinger, a quien la Casa Blanca reclutó como principal consejero del Grupo Bipartidario de Estudio para Irak, declaró el 20 de noviembre pasado que la guerra no podía ganarse, que las políticas de Bush estaban conduciendo a la región a consecuencias desastrosas que pesarían por muchos años.

“Si usted quiere decir con ‘victoria militar’ que un gobierno iraquí pueda ser establecido para que rija el país entero, controle la guerra civil y la violencia sectaria en un período de tiempo que las democracias puedan apoyar, entonces eso no es posible”, dijo el ex secretario de Nixon y coautor intelectual de la invasión a Vietnam.

El último día de noviembre, el presidente Bush tuvo la muy esperada respuesta del Grupo Bipartidario, dirigido por James Baker y Lee Hamilton, quienes tenían por misión ayudar a la Casa Blanca a resolver el caos que se había provocado en el país petrolero.

El Grupo alcanzó consenso y recomendó de manera categórica la retirada gradual de las quince brigadas de combate estadounidenses aunque no determinó la fecha en que sería conveniente realizarlas. Bush respondió que esa opción no sería siquiera considerada.

Pocos días después, el New York Times, en otra de sus revelaciones tardías publicó en primera plana que el propio Donald Rumsfeld, el despreciado ex secretario de Defensa está a punto de ser acusado de crímenes de guerra, dos días antes de ser despedido había enviado a la Casa Blanca un memorando en el que proponía “ajustes mayores”.

El bravucón Rumsfeld, que defendió el uso de tropas para invadir Irak, el mismo que justificó los catastróficos saqueos de riquezas y ministerios, el que dijo que no pensaba que la invasión duraría seis meses y que solapó la tortura de civiles iraquíes, escribió en el memo: “…claramente, lo que las fuerzas de Estados Unidos están haciendo en Irak actualmente no está funcionando suficientemente bien o suficientemente rápido”.

El documento ofrece una visión de los últimos días de Rumsfeld en el poder, cuando no esperaba que lo separaran de su cargo y pensaba que le correspondería en julio próximo la reducción estadounidense en Irak, de las cincuenta y cinco bases militares existentes hoy, a tan sólo cinco.

El Grupo Bipartidario, encabezado por James Baker íntimo amigo del padre del actual mandatario, concluyó que para rescatar a los Estados Unidos del desastre, la política en Irak y Medio Oriente debe cambiar, desde la estrategia militar hasta el manejo diplomático.

Después de casi tres años y medio de invasión, más de 600 mil iraquíes y más de tres mil soldados estadounidenses han muerto. Mientras tanto, otros 20 mil han sido heridos, y más de 400 mil millones de dólares se han utilizado en gastos después la destrucción y el desplome del país en una guerra civil. El escenario ahora es el de una crisis cada vez mayor en varios países de la región. Por fin se reconoce oficialmente que se ha perdido la guerra.

La carta conjunta de Baker y Hamilton señala que “nadie puede garantizar que cualquier curso de acción en Irak en este punto podría detener la guerra entre sectas, la creciente violencia o un deslizamiento hacia el caos”, pero afirma que “no todas las opciones se han agotado” y que aún hay políticas diferentes que podrían estabilizar la región y “proteger la credibilidad, intereses y valores de Estados Unidos”.

Las 79 recomendaciones en el informe giran en torno a la promoción de un consenso internacional que apoye a Irak, y que establezca una serie de condiciones para el gobierno de ese país a fin de iniciar un retiro inmediato de las tropas estadounidenses.

La influencia de Estados Unidos está disminuyendo, mientras que la de Siria, Irán e Irak se está incrementando. Los norteamericanos ahora sólo esperan que los países que supuestamente odiaban los salven de ellos mismos. Si no fuera así, no habría sido necesario un reporte de la dimensión del que emitió el Grupo Bipartidario. Por algo hay quienes han acusado a Washington de menospreciar el derecho internacional y han afirmado que Estados Unidos es el país más peligroso que ha existido en la historia mundial. Total, la derrota.