OPINION
Importante ganar la presidencia del Concejo
Por Angel Rafael Rivera
28 de noviembre del 2007
La comunidad latinoamericana de Lawrence, a pesar que ganó un histórico cuarto escaño en el Concejo Municipal en las pasadas elecciones, perdió grandemente la batalla por el poder político al no ser capaz de elegir a todos los seis candidatos hispanos postulados para concejales. Hasta el reporte de los resultados electorales publicado por el rotativo capitalino “The Boston Globe” se burló de nosotros diciendo que “a pesar que los votantes latinos son mayoría, fallaron en elegir una mayoría de candidatos latinos”.
Tan pronto como en la primera semana de enero del 2008, pudiera estar aproximándose otro reporte burlón respecto a la morónica actitud de los latinos de Lawrence si perdemos la presidencia del Concejo Municipal. En esta ocasión no se hablará de los votantes, sino de las actitudes retrógradas e inconscientes de los oficiales hispanos electos.
Para ser justos, la presidencia del Concejo Municipal de Lawrence debería otorgársele a la concejal Nilka Alvarez Rodríguez por ser la que habrá acumulado más años de servicio en ese órgano legislativo cuando se juramenten los nuevos miembros en enero próximo. Experiencia, capacidad y profesionalismo caracterizan a la concejal y la cualifican perfectamente para dicha posición.
Así deberían ser las cosas en un mundo político perfecto. Pero de perfecto la política de Lawrence no tiene ni la “p”.
Habrá quienes arguyan que los años de servicio no es una razón válida para apoyar a Nilka en sus aspiraciones para la presidencia del Concejo. Sin embargo, la misma constitución local (City Charter) le da el privilegio de presidir al miembro con más años de servicio en un caso en específico. Así dice el artículo 3.2 de la constitución local relativo a la Rama Ejecutiva respecto a la organización de los oficiales al momento de su juramentación: “Después que una mayoría de los concejales electos sean juramentados deben llamárseles al orden por el Secretario Municipal, o en ausencia del Secretario Municipal, por el miembro presente con más años de servicio, quien deberá presidir (el Concejo Municipal)”.
Claramente la experiencia derivada por los años de servicio es una cualidad reconocida y recomendada por el sistema democrático que debería regir la conducta de nuestro gobierno municipal. En enero, Nilka Alvarez comenzará su quinto término como concejal veterana, con ocho años de experiencia y una larga lista de logros obtenidos para nuestra comunidad. Ella debería ser elegida presidenta de Concejo más allá de preferencias étnicas.
No obstante, la importancia de que un (en este caso una) concejal latinoamericano conquiste la presidencia de la rama legislativa de Lawrence es supremamente importante.
El éxito de obtener la presidencia del Concejo Municipal es uno política y sicológicamente conveniente. Ese logro es importante porque penetrará la psiquis de la mayoritaria comunidad latina de Lawrence con su consecuente e inevitable resultado de animar a los votantes hispanos a incrementar su participación electoral. El éxito de uno de los nuestros es el éxito de todos; un logro para nuestra comunidad.
Más importante aún es la posición de liderazgo que ocupa la presidencia del Concejo. El presidente lleva la batuta liderando a ocho concejales y funge como alcalde cuando el alcalde se ausenta de la ciudad.
El apoyo hacia Nilka Alvarez -si fuesen justos- debería ser unánime de parte de los nuevos y veteranos miembros del nuevo Concejo Municipal. Particularmente, el apoyo de sus otros tres homólogos latinoamericanos debería ser incondicional. Cualquiera que no favorezca a Nilka para presidenta sencillamente ofrecerá toda clase de excusas para no satisfacer las aspiraciones de todo un pueblo.
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