Gasto mínimo en salud para indocumentados
15 de noviembre del 2006
Jorge Morales Almada
La Opinión ¦ Los Angeles, Ca.
Los gastos que el gobierno realiza para dar atención médica a los indocumentados en el país son mínimos, revela un estudio de RAND Corporation dado a conocer ayer.
Cada familia paga anualmente 11 dólares de sus impuestos para atender a los indocumentados que solicitan servicios públicos de salud, detalla el informe de esta organización no lucrativa.
Para James Smith, director de Estudios Demográficos y Laborales de RAND, se trata de una cantidad muy pequeña lo que erogan los contribuyentes para ofrecer atención médica a ese sector en comparación con otros grupos de población en el país.
El estudio fue elaborado con base en el análisis de una encuesta llevada a cabo durante los años de 2000 y 2001 en este condado —donde existe la mayor concentración de indocumentados— por Los Ángeles Family Neighborhood Study (LAFANS).
De los 429,000 millones de dólares que durante 2000 a nivel nacional se gastaron en servicios de salud públicos y privados, 37,000 millones; es decir, el 8.5 % de ese total, fue para atender a inmigrantes, pero sólo 6,500 millones, el 1.5 %, para indocumentados.
Sin embargo, de esos 6,500 millones, sólo 1,100 millones provinieron del sector público, señala el reporte, mientras que los ciudadanos estadounidenses gastaron 88,000 millones de dólares de fondos públicos para el cuidado médico. El gasto se refiere sólo a personas de entre 18 y 64 años; es decir, no niños ni ancianos.
"Nuestras conclusiones muestran que una cantidad relativamente pequeña de los impuestos se gasta en servicios de salud para inmigrantes indocumentados", estableció Smith, uno de los autores del reporte.
Sin embargo, este analista estima que los costos serían mucho más elevados en la educación de los niños de indocumentados.
"Por eso, es ahí donde debe centrarse el debate y no el pequeño costo de los servicios de salud", declaró.
Los autores del estudio encontraron que los inmigrantes, ya sean indocumentados o residentes legales, visitan menos veces al médico o el hospital que los ciudadanos estadounidenses.
A pesar de que en el condado de Los Ángeles la población inmigrante es alrededor del 45%, ellos sólo recibieron el 33% de los servicios de salud durante 2000, indica el reporte de RAND.
Para Dana Goldman, otra de las autoras del estudio, el bajo uso de los servicios de salud por parte de los inmigrantes es debido a que no tienen seguro médico, pero principalmente porque son personas más saludables que los nacidos en el país.
Ira Mehlman, portavoz de la organización Federation for American Immigration Reform (FAIR), la cual rechaza a los indocumentados, dijo no tener detalles del estudio, pero que las estimaciones sobre el efecto de la inmigración en la salud es otra.
Comentó que sólo falta echarle un vistazo a las salas de emergencia del estado para darse cuenta que los indocumentados están provocando el cierre de hospitales.
Las estimaciones del impacto de los indocumentados en los fondos públicos por servicios de salud, indicó Mehlman, es de 1,500 millones de dólares.
"Y eso es sólo en California, es sólo un estado", agregó.
Mario Cabrera, director asociado del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN), dijo que la comunidad inmigrante es joven y es la que está aportando para ofrecer los servicios médicos de hoy y de mañana.
"Nuestra experiencia nos dice que los inmigrantes indocumentados son un beneficio para este país, no una carga pública. La salud y la educación son servicios sociales básicos que no podemos darnos el lujo de negarlo a quienes son parte integral de nuestras comunidades", mencionó.
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