Presidente Barack Obama Elogia Progreso de Plan Para la Recuperación y Reinversión en Estados Unidos
WASHINGTON - El Presidente Barack Obama elogió el progreso que ha logrado el Congreso en torno al Plan Para la Recuperación y Reinversión en Estados Unidos y destacó el nivel sin precedente de rendimiento de cuentas, responsabilidad y transparencia que formará parte de la legislación durante su mensaje semanal. Una vez que se ponga en marcha el plan, un nuevo sitio de Internet -recovery.gov- permitirá que todo estadounidense vea a qué se destina el dinero, ofrezca comentarios y haga preguntas.
MENSAJE SEMANAL DEL PRESIDENTE A LA NACIÓN
14 DE FEBRERO, 2009
Esta semana, pasé un tiempo con estadounidenses a lo largo del país que se han visto perjudicados por nuestra crisis económica, personas que están cerrando empresas que montaron tras mucho ahorro y sacrificio; familias que están perdiendo la casa que representaba su participación en el Sueño Americano, gente que ha desistido de tratar de superarse y ha aceptado la triste realidad de simplemente tratar de sobrevivir.
Han recurrido a quienes enviaron a Washington en busca de un poco de esperanza en el momento que más la necesitan.
Esta mañana, me complace decir que tras un enérgico debate lleno de desacuerdos provechosos, hemos producido un logro real y tangible a favor del pueblo estadounidense.
El Congreso ha aprobado mi plan para la recuperación económica, un plan ambicioso porque es lo que nos urge en este momento. Salvará o creará más de 3.5 millones de empleos durante los próximos dos años, impulsará el gasto, tanto de empresas como consumidores, y sentará nuevas bases para nuestro crecimiento económico y prosperidad perdurables.
Ésta es una fecha histórica en nuestro camino hacia la recuperación, y quiero darles las gracias a los miembros del Congreso que se unieron con un propósito común para hacer que se materializara. Gracias a ellos, pronto promulgaré esta ley y comenzaremos a realizar las inversiones inmediatas que son necesarias para que la gente vuelva a trabajar, realizando las obras que Estados Unidos necesita:
El trabajo de modernizar nuestro sistema de cuidado de salud, que ahorrará miles de millones de dólares y salvará innumerables vidas, y de mejorar aulas, bibliotecas y laboratorios en las escuelas de nuestros niños en todo Estados Unidos.
El trabajo de construir turbinas eólicas y paneles solares, y la red inteligente necesaria para transportar la energía no contaminante que generan, y de instalar cables de Internet de banda ancha para conectar viviendas, escuelas y empresas en zonas rurales a la supercarretera de información.
El trabajo de reparar nuestros deteriorados puentes y carreteras, y nuestros diques y represas peligrosamente deficientes.
Y ayudaremos a la gente que ha perdido el trabajo por causas ajenas a su rendimiento, otorgándoles los beneficios de desempleo que necesitan y protegiendo el cuidado de salud con el que cuentan.
Ahora, hay quienes temen que no podremos implementar eficazmente un plan de estas dimensiones y alcance, y comprendo su escepticismo. Washington no ha sentado un ejemplo muy bueno en años recientes. Y con tanto en juego, es hora de comenzar a hacer las cosas de forma diferente.
Es por eso que nuestro objetivo debe ser gastar este precioso dinero con un nivel sin precedente de rendimiento de cuentas, responsabilidad y transparencia. Le he encargado a mi gabinete y personal que desarrolle el tipo de administración, supervisión y divulgación que ayude a asegurar eso, y desafío a los gobiernos estatales y locales a que hagan lo mismo.
Una vez que se ponga en marcha el plan, un nuevo sitio de Internet -recovery.gov- permitirá que todo estadounidense vea a qué se destina el dinero, ofrezca comentarios y haga preguntas, y animo a todos los estadounidenses para que participen. A fin de cuentas, éste es su dinero, y merecen saber a dónde va y cómo se gasta.
Este paso histórico no será el último que demos para superar la crisis de nuestra economía, sino más bien, el primero. Los problemas que nos llevaron a esta crisis son extensos y arraigados, y nuestra respuesta debe estar a la altura de la tarea.
Para que nuestro plan tenga éxito, debemos estabilizar, reparar y reformar nuestro sistema bancario, y lograr que se reanude el flujo de crédito a familias y empresas. Debemos redactar y velar por el cumplimiento de nuevas normas de conducta para que nunca más especuladores inescrupulosos atenten contra nuestra economía. Debemos evitar más ejecuciones hipotecarias y hacer todo de nuestra parte a fin de ayudar a los propietarios de vivienda responsables a retener sus casas.
Y en las próximas semanas, presentaré una propuesta para el presupuesto federal que empezará a restaurar la disciplina que requieren estos tiempos difíciles. Nuestra deuda ha aumentado al doble en los últimos ocho años, y hemos heredado un déficit de un billón de dólares, al que hemos sumado en el corto plazo para reactivar nuestra afectada economía. Pero el crecimiento económico de largo plazo exige que controlemos el déficit federal en aumento, que invirtamos en lo que necesitamos y nos deshagamos de lo que no es necesario. Ésta es una meta difícil, pero podemos y debemos lograrla.
Esta mañana, me vienen a la mente las palabras que pronunció el Presidente Kennedy en una época de similar incertidumbre: "En sus oraciones, no pidan una vida fácil. Pidan ser hombres más fuertes. No pidan labores a la altura de sus fuerzas. Pidan fortaleza a la altura de sus labores".
Estados Unidos, probaremos que estamos a la altura de esta labor. Tomará tiempo y tomará esfuerzo, pero trabajando juntos, transformaremos esta crisis en oportunidades y, cuando salgamos de este doloroso presente, nos encontraremos con un futuro mejor. Después de una semana en compañía de los hombres y mujeres de gran nobleza de esta nación, nunca he estado más seguro de ello.
Gracias.
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