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MENSAJE SEMANAL DEL PRESIDENTE BARACK OBAMA
Presidente Obama Destaca Nuevas y Firmes Medidas de Protección para el Consumidor
Sábado, 20 de junio, 2009
Enviado por la Casa Blanca
y publicado íntegro
WASHINGTON - En su mensaje semanal, el Presidente Barack Obama explicó la necesidad de su propuesta de crear la Agencia de Protección Financiera del Consumidor. Es evidente que una de las principales causas de la actual crisis económica fue la falta de supervisión que llevó al abuso generalizado en el mundo financiero. La Agencia de Protección Financiera del Consumidor tendrá como único objetivo velar por los intereses financieros de los estadounidenses comunes y corrientes, prohibir prácticas injustas y verificar el cumplimiento de las normas. Este tipo de reforma atacará las causas de la actual crisis y evitará que ocurran crisis futuras.
TEXTO DEL MENSAJE
Mientras seguimos procurando recuperarnos de una crisis económica de históricas proporciones, es evidente para todos que una de sus principales causas fue la falta de supervisión que llevó al abuso generalizado en el sistema financiero; una epidemia de irresponsabilidad se apoderó de Wall Street, Washington y el sistema en general. Y las consecuencias han sido desastrosas. Millones de estadounidenses han visto la drástica disminución de sus ahorros de toda la vida. El desempleo ha devastado a familias. Empresas grandes y pequeñas han quebrado.
En respuesta a ello, esta semana mi gobierno propuso una serie de reformas importantes a las normas que regulan nuestro sistema financiero, para atacar las causas de esta crisis e impedir que ocurran crisis futuras, y para asegurarse de que nuestros mercados puedan funcionar de manera libre y justa tanto para empresas como consumidores.
Vamos a promover el mercado que beneficia a quienes acatan las normas. Vamos a defender un sistema donde el trato cabal y la competencia honesta es la única manera de beneficiarse. Vamos a crear condiciones equitativas para los consumidores. Y vamos a tener normas del tipo que fomenta las innovaciones que le dan solidez a nuestra economía, no del tipo que permite que quienes tienen información privilegiada exploten las debilidades de ésta para beneficio propio.
Y una de las propuestas más importantes es una nueva agencia de supervisión denominada la Agencia de Protección Financiera del Consumidor. Tendrá un único objetivo: velar por los intereses de los estadounidenses comunes y corrientes en el sistema financiero. Esto es esencial, porque si bien esta crisis se originó en Wall Street, las consecuencias las sintieron estadounidenses comunes y corrientes que dependen de tarjetas de crédito, préstamos hipotecarios y otros instrumentos financieros.
Es cierto que esta crisis la causaron en parte los estadounidenses que se endeudaron demasiado y pidieron préstamos que simplemente no podían pagar. Pero también hay millones de estadounidenses que firmaron contratos que no entendían del todo, ofrecidos por prestamistas que no siempre les dijeron la verdad. Hoy, la gente que pide un préstamo hipotecario o estudiantil, o una tarjeta de crédito se encuentra ante una confusa mezcla de opciones incomprensibles. Las compañías compiten no en ofrecer mejores productos, sino productos más complicados, con más cláusulas en letra pequeña y condiciones poco claras. No es una coincidencia que la falta de firmes medidas de protección para el consumidor llevó a abusos que perjudicaron a los consumidores; que la falta de normas que impidieran prácticas engañosas en el otorgamiento de préstamos llevó a abusos que perjudicaron a los prestatarios.
Esta nueva agencia tendrá la responsabilidad de cambiar esa situación. Tendrá el poder de dictar nuevas normas para que las empresas compitan ofreciendo productos innovadores que los consumidores en efecto desean y comprenden. Esos ridículos contratos -páginas de páginas de letra minúscula que nadie logra entender- serán algo del pasado. Ustedes podrán comparar productos con descripciones en lenguaje sencillo para ver lo que más les conviene. Se prohibirán las prácticas más injustas. Se verificará el cumplimiento de las normas.
Hay quienes afirman que estos cambios -y muchos otros que hemos propuesto- van demasiado lejos. Y estoy deseoso de participar en un debate sobre formas en que podemos asegurarnos de que nuestras normas funcionen a favor de empresas y consumidores. Pero no aceptaré, y me opondré enérgicamente, a aquellos que no debatan de buena fe; a aquellos dispuestos a defender el status quo, cueste lo que cueste; a aquellos que pongan sus propios intereses por encima de los intereses de los estadounidenses promedio. Ya hemos comenzado a ver cómo se movilizan los intereses particulares contra el cambio.
No me sorprende. Así es Washington.
El hecho es que se trata de intereses que se han beneficiado de un sistema que permitió la explotación de estadounidenses promedio. Estos intereses combaten la reforma incluso mientras millones de personas enfrentan las consecuencias de esta crisis en su vida. Estos intereses defienden las prácticas empresariales establecidas a pesar de que sabemos que éstas fueron las que permitieron que se diera esta crisis.
Pues, el pueblo estadounidense no me envió a Washington para que cediera ante la presión de los intereses particulares; el pueblo estadounidense me envió a Washington para velar por sus intereses. Y aunque no estoy buscando pleito, estoy preparado para pelear. Lo más importante que podemos hacer para dejar atrás esta era de irresponsabilidad es asumir nuestra responsabilidad ahora. Es por eso que mi gobierno sólo aceptará lo que signifique un cambio real y perdurable en las prácticas empresariales, tanto en Wall Street como en Washington. Haremos lo que sea necesario para llevar esta crisis a su fin y para evitar que este tipo de crisis vuelva a suceder.
Gracias.
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